Han transcurrido veinte años desde 1989, cuando Annette Gigon y Mike Guyer fundaron su estudio en Zúrich y ganaron el concurso del Museo Kirchner en Davos. El museo, inaugurado en 1992 y, sin duda, uno de los edificios suizos más importantes de la década de 1990, estableció una serie de pautas en diversos aspectos. Con una separación nítida entre espacios museísticos servidos y zonas de
acceso servidoras, Gigon y Guyer consiguieron que la idea de museo de arte contemporáneo de Remy Zaugg cristalizara de forma ejemplar —un lugar enteramente concebido para la percepcción del arte sin anular las afinidades visuales con el entorno cotidiano— y, así, crearon el germen de una nueva arquitectura del museo suiza.
En septiembre de 2004, Gigon y Guyer ganaron otro concurso, en este caso, de un edificio en altura para Maag, un enclave en la zona oeste de Zúrich. En este edificio, que se eleva 126 metros y es el más alto proyectado en Suiza, también se parte de la idea de arquitectura cristalina, pero la forma de abordarla conduce a una solución radicalmente distinta. La atención no se centra aquí en un volumen estrictamente ortogonal, sino en su modificación y transformación. Por una parte, era de suma importancia la optimización funcional; por otra, se trataba de crear una imagen escultórica que pudiese quedar impresa en el horizonte de la ciudad. Y una imagen escultórica que podía no parecer en absoluto bidimensional, ya que su compleja estructura no permite una lectura única. Con el complemento de un edificio de oficinas de baja altura en torno a un atrio público, la Torre Prime es, hasta cierto punto, típica de Zúrich porque en la ciudad del río Limmat no hay tradición
de arquitectura espectacular, llamativa u ostentosa. A su propia y sutil manera, Gigon y Guyer han transformado el elevado fuste de la torre en una forma mucho más expresiva.